Salvador Castro
El pasado 5 de junio el presidente de El Salvador, Nayib Armando Bukele Ortez, anunciaba la salida del convenio OEA-CICIES (Organización de Estados Americanos y Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador), dado que, en palabras del presidente, «Hemos decidido que como Presidencia también vamos a romper nuestro convenio con la OEA-CICIES porque es un despropósito completo que estemos tratando de combatir la impunidad con, precisamente, las personas que están promoviendo la impunidad en El Salvador«, dado que dicha organización tenía por uno de sus asesores a Ernesto Muyshondt (hijo de Ernesto Muyshondt Parker, uno de los principales terratenientes víctimas de los revolucionarios del FMLN) investigado desde 2014 por hacer tratos con las “maras” o pandillas narcos, a cambio de votos en las presidenciales de dicho año (al más puro estilo caciquil del siglo XIX).
Debemos resaltar que la Organización de Estados Americanos es heredera directa de la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, constituidas y presididas ambas por Estados Unidos de América (la OEA tiene su sede en el distrito de Columbia). Esta organización fue concebida como instrumento panamericano para asegurar alineamiento de los países principalmente hispanoamericanos con el bloque de E.E.U.U. durante la Guerra Fría y al final de esta. Según palabras del exsecretario de Estado de E.E.U.U. y antiguo director de la C.I.A. se alegraba del «retorno al espíritu de la OEA de los años 50 y 60» refiriéndose a la revitalización del OEA por el nuevo presidente Almagro. También cabe recordar el apoyo que brindan de esta organización a Juan Guaidó y su rechazo por el gobierno cubano.
Este hecho ha dejado (junto con otros eventos más recientes, como la entrada en vigor de las criptomonedas como divisas de curso legal) “perpleja” a la comunidad internacional, siendo en este caso, un paso más a la depuración tan necesaria de El Salvador, así como un avance por la soberanía nacional, por la que Nayib Bukele se ha granjeado el mote de el “Trump centroamericano”, dada también a su amistad con el expresidente que propugnó medidas menos globalistas que su sucesor en el cargo, Joe Biden.
Desde Regeneración apoyamos cualquier medida que acerque a los países iberoamericanos hacia su desarrollo soberano nacional y actuar más sinceramente en comunión y no mediante organismos orquestados por potencias ajenas y manipuladoras, en detrimento de los intereses del mundo iberófono.