Aborto para unos y banderitas americanas para otros

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Por Antonio Rejano

Efectivamente de esto se trata , en este breve texto quisiera como disidente hacer una crítica de la crítica, llevar a un paso previo la cuestión del mito maniqueo de aborto-provida. Porque precisamente la cuestión es más compleja, como persona con un ideal de carácter universalista basado en la justicia social , en la dignidad del ser humano y como tal en el respeto de su derecho más básico como es el de la vida, cualquier cuestión que tenga que ver con la eliminación de una vida humana siempre será una desgracia , incluso si se aplicase la pena de muerte al peor de los delincuentes y con todas las garantías procesales y el rigor jurídico del mundo. Lo que atañe a cualquier individuo de alguna manera atañe a todo el género humano. No será este el espacio para entrar en una profundización a nivel ontológico de la vida humana ya que para ello desde Regeneración se publicó el artículo «En defensa de la vida», en el cual desde una posición racionalista como la del materialismo filosófico se defendía la existencia de la vida de cualquier ser humano desde su concepción, en contraposición a criterios metafísicos -a la par que arbitrarios- por un lado defendidos por la escolástica y por el otro por corrientes de izquierda indefinida. Antes de cualquier juicio moral (debe ser), debemos entender ante qué estamos, es decir describir la realidad: el propio hecho. En ocasiones podemos ver que el debate se orienta al simplismo de reducirlo todo al siguiente esquema:

progresismo = a defensa del aborto= derecho de la mujer vs conservadurismo= penalización del
aborto= provida.

Son categorizaciones recurrentes que yerran de ideológicas en cuanto apartadas de la realidad, porque desde una gran variedad de ideologías que podrían situarse a los lados del arco político es posible defender ambas posturas. Desde un punto de vista jurídico hablar de un derecho al aborto es hablar de una capacidad de disposición sobre un cuerpo ajeno al de la madre y que se está desarrollando en su interior, donde en función de como esté reconocido puede ser considerado de una forma o de otra con más o menos capacidades o protección, cuando no personalidad. Entonces, la pregunta es ¿se puede disponer de otro ser humano sin esclavizarlo? Considerarlo delito es reconocer que hay una vida que proteger y que las conductas que atenten contra ello no se pueden tolerar en una sociedad. Lo cierto es que la realidad es compleja y que la teoría choca de bruces con la casuística, esto es, la implementación en el caso concreto y en consideración de las circunstancias. ¿No es quizá la pregunta más adecuada la siguiente : en qué contexto es permisible dejar que una vida humana se desarrolle o no ? ¿ Cómo podemos asegurar la salud de la mujer durante el seguimiento del embarazo?

En la medida en que nos vamos adentrando y desgranando este tema vamos viendo cuánto hay de maniqueo y sentimental en torno a ambos relatos y cuánto de una cultura basada en la razón, el debate de las ideas y definición de los conceptos falta en esta sociedad. Sociedad en donde no interesa que se llegue a un grado de civismo con el cual se aseguren verdaderos mecanismos de participación ciudadana en la vida política y eso se refleje en las normas que nos rijan.

En consecuencia de lo anterior, nos convierten en ganado donde quieren que no pensemos, donde nos dan
política de consumo al estilo de la comida basura (fast food), es decir algo simple y sencillo de asimilar. Porque nos gusta lo mediático y ya se encargaran los medios de comunicación, junto con los distintos títeres políticos del momento, de orientar a la población para que se posicione en torno a posturas prefabricadas.

En aquel capítulo de Los Simpson en el cual los alienígenas se disfrazan de políticos americanos y se hacen pasar como seres humanos se satiriza muy bien esta cuestión con aquella famosa frase para tener a distintos sectores de un electorado ignorante contentos: «aborto para unos y banderitas americanas para otros». Se comenta hoy la noticia de lo acontecido por el tribunal supremo de EEUU en cuanto a la derogación del derecho al aborto. Los razonamientos que de ahí se extraen lógicamente son fruto de unos conceptos preestablecidos en su propio derecho, pero sin embargo las leyes pueden cambiarse, y lo que es más que evidente, el debate seguirá en las calles. ¿Pero quién crea esos puntos de vista, qué asociaciones, lobbies, etc. hay detrás, cuáles son los intereses económicos…? Y por otro lado, ¿por qué si algunos dicen defender la vida luego se desentienden de políticas sociales que desde el Estado garantizan el acceso a las condiciones para que esta sea digna? Como por ejemplo pueden ser aquellas personalidades de una derecha que, si por un lado es conservadora por el otro es ultra liberal en lo económico. ¿Por qué se habla de progreso y de emancipación, y a la vez se defiende disponer de un ser humano como si fuese un saco de harina? Porque el debate no interesa, no interesa el verdadero análisis radical de la situación. Cualquier sociedad que quiera sobrevivir necesita relevo generacional, el aborto provocado voluntariamente es un obstáculo a ese relevo. Por lo cual, si crece el número de abortos provocados en una sociedad, siempre será una situación alarmante que nos llevará quizá a entrever en qué tipo de condiciones materiales se somete su población.

En conclusión, cualquier política que verse en torno a esta materia, si quiere tener proyección de futuro para el interés general de la nación debería plantear programas y ayudas (principalmente a las mujeres) para orientar al mínimo posible las cifras de los abortos. El maniqueísmo no permite un diálogo sincero en el seno de la sociedad y lo que es más importante, no da lugar a encontrar soluciones reales.

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