por Antonio Jr. Escalona
La necesidad de alcanzar una notable inversión en I+D se hace evidente al observar naciones políticas que, junto con otras medidas con perspectiva de beneficio largoplacista, están y van a lograr establecer un tejido tecnológico e industrial, que haga posible competir con los estados que ahora ejercen su dominancia imperialista. El ejemplo más evidente de este hecho es, por supuesto, el gigante asiático, China. El proceso de Reforma y la Apertura de China, que inició a fines de los 70s, partió de condiciones adversas para poder asumir el desarrollo tecnológico del país, como fueron la escasez de fuentes nacionales de financiamiento, la baja calificación de la mano de obra, y carencias institucionales y de infraestructuras. Para reconstruir China se entendió que era necesaria una rápida recuperación, razón por la cual la ciencia fue uno de los cuatro pilares de las «Cuatro Modernizaciones».Tras el XV Congreso del Partido (1997), nuevas reformas incrementaron el apoyo a la creación y la mejora de infraestructuras científicas nacionales. Como parte de un plan más amplio, se pusieron en marcha iniciativas para desarrollar universidades de alta calidad orientadas a la investigación y reforzar las 30 mejores instituciones de enseñanza superior de China.
Como resultado, el número de estudiantes universitarios aumentó casi un 120 % entre 1995 y 2000. El Ministerio de Ciencia y Tecnología definió entonces un conjunto de prioridades nacionales para mejorar el orden existente, como: la conversión de las empresas en actores principales de la innovación tecnológica, profundizar la reforma institucional, establecer un Sistema Moderno de Institutos de Investigación, fortalecer la infraestructura para la investigación científica, implementar políticas fiscales y resortes financieros para estimular la inversión en I+D, y aumentar los vínculos entre el sector civil y militar, entre otras acciones. El concepto de innovación autóctona apareció por primera vez en 1999, reflejando el deseo de la dirección del país en alcanzar una mayor independencia tecnológica. El año 2006 marcó un nuevo hito en las proyecciones sobre ciencia, tecnología e innovación de China, con ambiciosos nuevos objetivos para los próximos 15 años. En primer lugar, China pretendió aumentar el gasto total en investigación y desarrollo expresado como porcentaje del PIB hasta el 2,5 % en 2020.
En segundo lugar, aspiró a ocupar el quinto puesto mundial tanto en número de patentes de invención como en citas de publicaciones científicas chinas. Más significativo aún, sentó la meta de convertirse en «una de las principales naciones científicas del mundo» a mediados de siglo. Todas las políticas y programas de financiación existentes debieron alinearse con campos prioritarios para el desarrollo de la innovación autóctona. El gigante asiático promovió activamente entonces las llamadas «siete industrias emergentes estratégicas», que ocuparon un lugar destacado en el XII Plan Quinquenal (2011-2015): ahorro energético y protección del medio ambiente, tecnología de la información de nueva generación, bioindustria, industria manufacturera avanzada, nuevas energías, nuevos materiales y vehículos eléctricos. El XIII Plan, fijó, por primera vez, al desarrollo impulsado por la innovación como estrategia central. Ya en 2016, la Estrategia Nacional publicada por el Consejo de Estado y el Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh) otorgó a la innovación una posición central en el proceso de modernización del país, afirmando que: “El destino de la nación está impulsado por la innovación. La prosperidad nacional se deriva de la fuerza en la innovación y la desgracia nacional se deriva de la debilidad en la innovación. Una de las principales causas del estancamiento de China en la era moderna fue que dejó pasar las revoluciones tecnológicas anteriores. Para lograr el sueño chino del gran rejuvenecimiento de la nación, hay que hacer verdaderamente un buen uso de la ciencia y la tecnología”.
Más recientemente, los años del período de estudio han sido decisivos para la consolidación en China de una visión de largo aliento hacia la excelencia, la autonomía y la independencia en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación, dirigida no solo a crear y exportar productos autóctonos, acuñar marcas tecnológicas propias; sino también a conformar nuevos estándares y normas internacionales en este ámbito y competir con empresas globales en estos sectores; indispensables para liderar en la confrontación tecnológica con visos geopolíticos del presente siglo y elevar el status del país a nivel global. Para esto, se ha apoyado en la consolidación de fortalezas propias, como las inversiones corporativas globales en I+D, su formación bruta de capital, el tamaño del mercado local, la infraestructura creada, la diversificación de su industria doméstica, las exportaciones de alta tecnología y la exportación de bienes creativos. Es notable que China, gradualmente, ha dejado de ser un imitador o productor de ciencia de baja calidad, convirtiéndose en varias esferas en una potencia científica igual o superior a nivel internacional con los países con mayor desarrollo, consolidándose como una potencia global en materia de innovación, componente esencial para materializar en 2035 su status de una “gran nación socialista, moderna, próspera y poderosa” y allanar el camino para consumar el “sueño chino” en el 2049. En los últimos años, China ha igualado o superado en diversos indicadores las potencias tecnológicas establecidas de las últimas décadas. En tal sentido, el país asiático ha ostenta un liderazgo global entre los países que más invierten en ciencia y tecnología, sólo detrás de Estados Unidos, habiendo sobrepasado a Alemania en 2010 y a Japón en 2013. Su gasto nacional bruto en investigación y desarrollo creció de 1,03 mil millones de yuanes (147.100 millones de dólares) en 2012 a más de 3,09 billones de yuanes (456.000 millones de dólares) en 2022, año en que el presupuesto de I+D para la investigación básica alcanzó un récord de 181.700 millones de yuanes, 3,4 veces más que en 2012. En 2022, el gasto total de China en I+D representó el 2,55 % de su producto interno bruto, 0,12 puntos porcentuales más que en 2021. Por otra parte, el avance en el sector tecnológico estuvo igualmente influido por el avance de la estrategia de la «doble circulación» del país, que resta peso al crecimiento económico impulsado por la inversión pública y la producción orientada a las exportaciones, estimulando el consumo interno como principal motor de la economía china. Esto genera apoyo a la demanda interna y externa con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia tecnológica y económica del país en el 2035, convertirse en un mercado totalmente integrado y disminuir su dependencia del resto del mundo. Todo este cumulo de acciones desde la nación política China, ha impulsado el endurecimiento de las medidas llevadas a cabo por las recientes administraciones de los EE.UU. que tuvieron como objetivo frenar u obstaculizar el acceso de empresas tecnológicas chinas a importaciones de insumos, componentes y tecnologías claves; impedir la presencia de empresas tecnológicas chinas en el mercado estadounidense y de países aliados; aplicar restricciones a las inversiones de estos países en empresas chinas; así como restricciones a la inversión y la adquisición por empresas tecnológicas chinas al mercado de los Estados Unidos o en países aliados, entre otras.
En una escalada sin precedentes, en el último periodo, la administración Biden ha convertido en armas su posición aún dominante en la cadena de valor mundial de los semiconductores. Se incrementaron además las medidas coercitivas unilaterales de los EE.UU., incluido el listado de empresas chinas sancionadas, que persigue limitar el desarrollo tecnológico chino. Lo anterior, no obstante, ha acelerado el avance de China hacia la frontera tecnológica. Ha acelerado una política de China más intencionada, dirigida a una mayor autonomía e independencia en el sector tecnológico y de la innovación. Las medidas que pretenden sancionar, aislar a China y limitar su crecimiento, están siendo contraproducentes para Estados Unidos y sus aliados. Tras este breve recorrido sobre el impacto de una creciente inversión en I+D, se hace más clara la necesidad de llevar a cabo este conjunto de acciones en nuestra nación política. Sin perder de vista por supuesto, la cantidad de diferencias entre nuestra nación política y la China, es decir, debemos tener presente que estos cambios, en el contexto español, tienen que ir acompañados de un proceso de hermanamiento con las naciones iberofonas. Por lo que, es requisito imperante un movimiento civilizatorio iberófono para poder lograr un posicionamiento competitivo en la esfera global.
Bibliografía
America’s AI edge fading fast to China. (2022, October 2). Michael Dukakis Institute for Leadership and Innovation (MDI). https://dukakis.org/shaping-futures/americas-ai-edge-fading-fast-to-china/
China: El mayor de sus retos hasta ahora. (2022, November 27). Observatorio de Política China [OPCh]. https://politica-china.org/areas/politica-exterior/china-el-mayor-de-sus-retos-hasta-ahora.
Foster, S. (2022, October 17). Chip war policy hurting US firms more than China. Asia Times. https://asiatimes.com/2022/10/chip-war-policy-hurting-us-firms-more-than-china/
Global Times. (n.d.-a). UK spy chief’s hooligan nature revealed by badmouthing China’s tech use. Globaltimes.Cn. Retrieved February 14, 2023, from https://www.globaltimes.cn/page/202210/1276954.shtml
Guardian, D. (2022, October 20). ASEAN bracing for US-China rivalry to explode. Daily Guardian. https://www.dailyguardian.com.ph/asean-bracing-for-us-china-rivalry-to-explode/
Harvard guru gives Biden a D+ for China policy. (n.d.). Harvard.edu. Retrieved February 14, 2023, from https://www.hks.harvard.edu/centers/mrcbg/programs/growthpolicy/harvard-guru-gives-biden-d-china-policy
Industria china advierte sobre efecto negativo de restricciones de EEUU en suministros de chips. (2022, October 13). Cubadebate. http://www.cubadebate.cu/noticias/2022/10/13/industria-china-advierte-sobre-efecto-negativo-de-restricciones-de-eeuu-en-suministros-de-chips/
Lin, B., Hart, B., Funaiole, M. P., & Lu, S. (2022, October 19). China’s 20th Party Congress report: Doubling down in the face of external threats. Center for Strategic and International Studies. https://www.csis.org/analysis/chinas-20th-party-congress-report-doubling-down-face-external-threats
Marquez, J. (2022, November 8). NVIDIA no está dispuesta a dejar de venderle chips a China. Así es como está esquivando las sanciones de EEUU. Xataka.com; Xataka. https://www.xataka.com/empresas-y-economia/nvidia-no-esta-dispuesta-a-dejar-venderle-chips-a-china-asi-como-esta-esquivando-sanciones-eeuu
Parpart, U. (2022, October 24). Misreading xi and the rise of Li. Asia Times. https://asiatimes.com/2022/10/misreading-xi-and-the-rise-of-li/
Polos mundiales de ciencia y tecnología en el índice Mundial de Innovación: dominio de Asia oriental en los puestos principales de la clasificación. (n.d.). Retrieved February 25, 2023, from Wipo.int website: https://www.wipo.int/pressroom/es/articles/2022/article_0010.html
Rojo, J. V. (2022, December 1). Chip wars aim to halt China’s tech rise. Agenda Pública. https://agendapublica.elpais.com/noticia/18336/chip-wars-aim-to-halt-china-tech-rise
http://www.iprdaily.com/article/index/17130.html
Transcript: President Xi Jinping’s report to China’s 2022 party congress. (2022, October 18). Nikkei Asia. https://asia.nikkei.com/Politics/China-s-party-congress/Transcript-President-Xi-Jinping-s-report-to-China-s-2022-party-congress