Por Salvador Castro
La DGT defiende a su manera los peajes en todas las carreteras: «Usted cuando va en tren, no va gratis» estas fueron las palabras del actual director de la DGT, Pere Navarro Olivella con respecto a la implantación total de los peajes en autopistas.
Como bien sabemos (y lamentamos) España es la voz de su amo, incluso en la misma gestión de nuestras carreteras, así es, la imposición de los peajes a los trabajadores españoles (los únicos que la sufrirán realmente) nos viene dada de la UE por medio del Plan de Recuperación de Europa, en concreto en el llamado Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia, consistente en una serie de medidas destinadas a la recuperación de los efectos de la crisis del covid-19. Para optar a la ayuda de 140.000 millones del plan mencionado, España ha acordado “rentabilizar” las autopistas españolas imponiéndoles un peaje a todas ellas de forma gradual (hasta 2024 cuando supuestamente se termine de implementar dicho plan).
Esta medida nos costará entre 10 y 33 euros según el tramo, siendo el precio/km alrededor de 10 céntimos de euro. Este tipo de medidas además acarrearán un riesgo mayor para la seguridad vial, pues según RACE, las carreteras convencionales son las principales aglutinadoras de accidentes en España, suponiendo las autopistas y autovías solo el 6 y 18% respectivamente de los accidentes, siendo el 78% restante a otras vías interurbanas (DGT 2018), al menos en las etapas iniciales, hasta que la gente trague y pague, tenemos por ejemplo al Portugal de 2011, cuando el país luso implementó el sistema de peajes a gran escala como parte del “paquete” de financiación y recaudación con motivo de la crisis mencionada.
Podemos ver como esta serie de medidas, realmente impuestas por organismos internacionales como la UE a cambio de unas subvenciones que España necesita desesperadamente a causa de su pobre tejido económico es parte de un todo que se retroalimenta y nos debilita, dejando al cargo de todo (como siempre) a la cada vez más precarizada, clase trabajadora.
Desde Regeneración consideramos que la autofinanciación no es en sí el problema, siempre y cuando pueda permitirse y así lo considere la nación (aludiendo al detentor de su soberanía, que es el pueblo), sino que vengan impuestas desde fuera como parte de un todo destinado a mantener a España como uno de los últimos vagones de su “nueva Europa” así como no tener en consideración la ya de por si precaria situación de nuestros trabajadores, dependientes muchas veces del movimiento diario a sus puestos laborales, siendo una gota más en el océano de cargas sin compensación equivalente que se les hace sufrir.
Ante sus imposiciones Patria, Socialismo y Comunidad.