por Jose Julio Cuevas Muela, director de la revista
Este caso empezó en la, entonces, República Federal Alemana (RFA) en el trazado de los años 1969 y 1980, teniendo como protagonista a Friedrich Karl Flick —oligarca alemán hijo del empresario industrial NacionalSocialista Friedrich Flick— y que, como veremos, tuvo su vinculación directa con el PSOE de Felipe González antes de erigirse como partido gobernante.
Friedrich Flick padre, destacado oligarca nazi durante la IIGM, fue uno de los principales productores armamentísticos de los alemanes y muy beneficiado por el Régimen de Hitler, ya que amplió su imperio industrial del acero gracias a las expropiaciones empresariales de judíos en los territorios ocupados; llegando a usar mano de obra esclava proveniente de los campos de concentración para la producción de armas. Según afirma David de Jong en la revista Time, un estudio de 2008 constató que 40.000 personas murieron trabajando en las compañías de Flick[1]. En los Juicios de Nüremberg solo le condenaron a 7 años de cárcel por estos hechos, pero por mediación del Alto Comisionado de Estados Unidos para Alemania —y ex segundo presidente del Banco Mundial— John Jay McCloy, fue liberado en 1950 junto a otros industriales alemanes y le fueron devueltos sus fondos y sus empresas, inclusive una compañía de fundición expropiada a una familia judía. Flick padre vendió buena parte de sus empresas y se incorporó como inversor en varias compañías, convirtiéndose en el mayor accionista de Daimler-Benz AG; lo que no le eximió de transformarse en dos ocasiones en el multimillonario más rico de Alemania. Se negó en todo momento —señalando su inocencia y su conciencia limpia— a participar en las indemnizaciones promulgadas por Konrad Adenaer en junio de 1956 con la Ley Federal de Indemnización para las víctimas del nazismo[2].
No obstante, la corrupción económica, política y moral también la heredó su hijo, Friedrich Karl Flick, tras la muerte de su padre en 1972, quien también se negó a indemnizar a las víctimas del nazismo —gracias al cual se creó su imperio del acero y las armas y se benefició de la mano de obra barata y forzada— a pesar de haber heredado una corporación de más de 300 empresas con unos 300.000 empleados y una facturación de 18 mil millones de marcos[3]. Flick hijo fue objetivo del Ministerio Federal de Economía y Finanzas en 1981 cuando una Comisión Parlamentaria de Alemania investigó los hilos de las donaciones hechas por el consorcio empresarial del Sr. Karl Flick entre los años 1969 y 1980. La investigación vino a raíz de otra investigación realizada por el fisco alemán a Rudolf Diehl —contable del consorcio de Flick— por evasión fiscal privada, en la que las autoridades encontraron pruebas en taquillas de banco con listas de donaciones de Karl Flick a partidos políticos en un maletín. Reflejados en las notas, estaban los nombres del canciller de la RFA Helmut Kohl; el líder socialdemócrata y excanciller Willy Brandt; el expresidente del Bundestag Rainer Barzel; el exministro y presidente de Baviera Franz Josef Strauss y un largo etcétera. Estas donaciones monetarias de más de 25 millones de marcos fueron realizadas como soborno a diversos partidos políticos alemanes, con el objetivo de evitar un pago de impuestos millonario por la venta a Kuwait de su participación de las dos terceras partes de sus acciones de la empresa Daimler-Benz valoradas en 970 millones de marcos[4] y de otras —lo que llegaba a un total de 2.000 millones de marcos. A tal efecto, la firma Flick entregó dinero a todos los grandes partidos políticos, pero con especial atención a dos ministros de Economía liberales pertenecientes al Partido Democrático Libre (FDP): Hans Friedrichs y al conde Otto de Lanbsdorff[5].
Los altos ejecutivos de Flick, liderados por Eberhard von Brauchitsch, a rasgos generales, inundaron con dinero al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) —a través de la Fundación Friedich Ebert— con la cifra de 4,3 millones; a la Unión Demócrata Cristiana de Alemania / Unión Social Cristiana de Baviera (CDU/CSU) le donaron 15 millones y a los liberales del Partido Democrático Libre (FDP) se les asignaron 6,5 millones de marcos[6]. Básicamente, lo que llamaría Eberhard “cuidamos el paisaje de Bonn y la confeccionamos trajes para caballeros” y que les valió a los protagonistas de la trama unas consecuencias irrisorias. La coalición liberal-cristiana, intentó conceder una amnistía a los donantes y a los dirigentes del partido mediante una ley, pero a causa de la gran indignación del pueblo alemán, esta medida fracasó en mayo de 1984[7]. Concretamente, en febrero de 1987 los tribunales no alcanzaron a probar el delito de soborno —aunque el gobierno de Helmut Schmidt le eximió del pago de impuestos[8]— pero el gran castigo por evasión fiscal, según documenta Peter Pulzer, fueron una serie de multas a Hans Friedrichs de 61.000 marcos; a Otto de Lambsdorff de 150.000 marcos —que acabaría dimitiendo, junto con el presidente del Parlamento Federal Rainer Barzel, en 1984— y a Eberhard von Brauchitsch se le condenó a dos años de prisión, pero fueron conmutados a cambio de pagar la suma de 550.000[9], como informó Peter Gillies en Die Welt[10]. Por supuesto, el Sr. Karl Flick no acudió a los tribunales.
El revuelo de esta corruptela en la, tan aireadamente idílica, Alemania Occidental, fue un punto de inflexión para Friedrich Karl Flick, puesto que decidió en 1985 vender su conglomerado industrial compuesto por empresas siderúrgicas, químicas, armamentísticas y automotriz al Deutsche Bank. El dinero obtenido por esta venta fue invertido en el sector inmobiliario, acciones y fondos en EEUU, Asia y Europa; y en 1994 trasladó el centro administrativo de sus negocios de Düsseldorf (Alemania) a Viena (Austria) para no pagar impuestos —donde finalmente murió en 2006.
1. El PSOE y su conexión alemana.
El Caso Flick desbordó las fronteras alemanas y llegó a salpicar en nuestro país a la naciente democracia española. Las gotas de corrupción mojaron la chaqueta con el pin del puño y la rosa el 1 de noviembre 1984, cuando el periódico alemán Frankfurter Rundschau recogió unos testimonios del diputado del SPD Peter Struck. Éste declaró el 30 de septiembre de ese año —en una reunión de juristas de su partido en Hamburgo— que parte de los donativos que hizo el complejo industrial Flick al SPD a mediados de los 70, fueron canalizados hacia España (PSOE) y Portugal (PS)[11]. Además, señaló que el puente de recepción personal de un maletín con 2,7 millones de marcos entre Felipe González y el SPD era Hans-Jürgen Wischnewski —miembro de la ejecutiva del SPD y hombre de confianza del canciller alemán Helmut Schmidt. Con el tiempo, Struck declaró que el dinero se había entregado mediante la Fundación Friedrich Ebert (FFE) —fundada el 15 de abril de 1925 en honor al histórico dirigente del SPD y primer presidente de la República de Weimar en 1919. En una comisión de investigación alemana en el Bundestag el 24 de mayo y el 6 y 7 de junio de 1984[12] sobre la donación de un millón de marcos a la Fundación Ebert en 1976, el responsable de los donativos a la Fundación, Günter Max Paefgen —representante del monopolio empresarial Flick[13]— declaró que consideraba de gran utilidad que ese dinero donado se emplease para apoyar al PSOE en España, además de a los socialdemócratas de Portugal y países de Iberoamérica —para frenar a los partidos comunistas en estos países, objetivo geopolítico principal de EEUU durante la Guerra Fría. La persona encargada de hacerle llegar el dinero, en este caso, sería Alfred Nau, tesorero del SPD y presidente de la Fundación Friedrich Ebert[14].
Por consiguiente, y en el mismo lapso de tiempo, en noviembre de 1984, el periódico La Vanguardia se hizo eco de las declaraciones del socialdemócrata Peter Struck e impregnó la política española con el primer caso de corruptela política del PSOE en la joven democracia. Asimismo, este hecho fue el detonante de las famosas y mendaces palabras de Felipe González “no he recibido un duro, ni una peseta, ni de Flick ni de Flock. Lo diré hoy, la semana que viene y dentro de tres años” que hizo resonar en el Congreso el 14 de noviembre de ese año, defendiéndose discursivamente de las gravísimas acusaciones que en aquel momento eran el núcleo de atención de la opinión pública[15].
Se inició así una comisión de investigación en España presidida por representantes de cada grupo parlamentario que tendrán la posibilidad de hacer comparecer a diferentes personalidades. Como presidente de la comisión fue nombrado Leopoldo Torres, diputado del PSOE por Guadalajara —por lo que la comisión ya se convertía en un auténtico teatro sin garantías, contando además con un Congreso donde los diputados del PSOE eran mayoría. En todo este entramado despuntaba el protagonismo del entonces presidente del Gobierno español Felipe González, que copaba todos los testimonios de los socialdemócratas alemanes como cabeza visible en la financiación irregular del PSOE por el capital alemán. Al Congreso, a causa de esta comisión de investigación, fueron citados a declarar el presidente Felipe González; el líder socialcristiano del CSU alemán Franz Josef Strauss; los diputados del SPD alemán Peter Struck y Hans-Jürgen Wischnewski y el director general de la industria Flick, el Sr. Eberhard von Brauchitsch. A inicios de 1985, se siguió con la comisión dedicada al «asunto Flick» en el Congreso de los Diputados para finiquitar rápidamente y guardarlo en lo más hondo de la memoria del pueblo español, no sin antes orquestar una escena enteramente bochornosa tapada con el fundamentalismo democrático.
El, entonces, representante del Grupo Mixto —y exsecretario general del Partido Comunista de España (PCE)— Santiago Carrillo, le arrojó una pregunta a Eberhard von Brauchitsch —que estaba allí compareciendo— donde se evidenciaba la financiación alemana del PSOE, los vínculos del dinero con el complejo empresarial Flick —este, a su vez con el III Reich— y las intenciones geoeconómicas y geoestratégicas germanas —subordinadas a su neocolonizador estadounidense:
—Tengo entendido que el señor Flick fue condenado por el tribunal de Nuremberg como criminal de guerra nazi. Y creo que usted es hijo del general que fue jefe del Estado mayor de Hitler (…) Entonces, ¿cómo se explica que ustedes financien al PSOE?[16]
Atendiendo a la precisión del dardo histórico lanzado por Carrillo, Javier Barraycoa nos recuerda que, efectivamente, el padre del Sr. Brauchitsch —acusado por el caso de corrupción en la política alemana al servicio del oligarca industrial Flick— era el aristócrata militar Heimrich Alfred Hermann Walther von Brauchitsch; llegando a ascender a los primeros puestos del ejército alemán por deseo expreso de Hitler en enero de 1934[17]. Evidentemente, la respuesta de Brauchitsch en el Congreso español no se hizo esperar, y estaba cargada de información, sobre todo con respecto a la verdadera intencionalidad de la financiación del PSOE en España, como en el resto de países donde el capital Flick hizo ingentes donaciones de dinero.
—Tratábamos —sentenció Von Brauchitsch— de cerrar el paso al comunismo y el partido mejor situado para hacerlo era el PSOE[18].
Una confesión que se estructuraba en torno a la «estrategia de la contención» estadounidense —ideada por George Kennan—, ahora aplicada a la España de la transición democrática, en la que se pretendía debilitar y frenar el auge del PCE, y evitar una revolución en la parte sur del continente europeo, oséase, la retaguardia occidental frente a la Unión Soviética. Se preveía, tras la muerte de Franco en 1975, un resurgimiento del Partido Comunista de España como partido de masas —al haber quedado el PSOE y la UGT con una exigua afiliación dispersa y exiliada— gracias a su persistencia política en la clandestinidad y su organización de protesta callejera.
3. Absolución a Felipe González.
Finalmente, el 29 de marzo de 1985, tras una breve, teatral y poco sopesada investigación —que no le caracterizaba precisamente la profundidad— se elaboraron una serie de conclusiones que, por otra parte, no eran producto de una investigación a cargo de la justicia española y alemana en conjunción —tampoco de la comisión española y alemana que se crearon para investigar este caso—; sino que eran producto de los señores allí reunidos en la Cámara del Congreso donde, recordemos, el PSOE era mayoría parlamentaria y la decisión de lo que era verdad o mentira lo decidiría el voto transmitido por los diputados —respondiendo a intereses privados e individuales, no colectivos—, no la objetividad y el hecho palpable. Las conclusiones propuestas por el Grupo Socialista tras la «Comisión Flick» —con apoyo del reaccionario, racista y derechista Partido Nacionalista Vasco (PNV)— estuvieron enumeradas en cuatro, y fueron las siguientes:
1. Las declaraciones de Peter Struck son falsas.
2. No hay pruebas de que el PSOE haya recibido financiación del Consorcio Flick.
3. El PSOE, desde su legalización en 1977, no ha recibido dinero del SPD.
4. La Comisión de Investigación de la Financiación de los Partidos Políticos seguirá en sus investigaciones.
Puestas las conclusiones sobre la mesa, llegó el momento de la votación para sentenciar cuáles eran las correctas a través del fundamentalismo democrático —y no de un procedimiento judicial— manifestado en la Cámara de representantes, como si este fuese un procedimiento cuasi celestial imbuido en la infalibilidad y muy adecuado para un caso penal como el que se estaba tratando. A continuación, el resultado del comicio fue de 263 votos a favor de la conclusión del Grupo Socialista —apoyada por el Grupo Vasco— de los cuales 202 eran de diputados del PSOE, por lo que Felipe González quedó absuelto, no sin antes admitir que la FFE había destinado al PSOE un millón de marcos —quedando patente que mintió desde el principio[19]. La justificación bajo la que se amparó la Comisión de investigación —cubierta y orquestada prácticamente por el PSOE— para tapar este caso de corrupción, eximir de responsabilidades a Felipe González y absolverlo; fue el hecho de que cuando se produjo aún no había legislación sobre la financiación de partidos políticos[20]. Produciéndose así una cobertura de protección sobre el partido del Régimen del 78 y su presidente, cuyos trapos sucios se ocultaron oficialmente. Santiago Carrillo, en nombre del Grupo Mixto, pidió en el Congreso que se prohibiera el trabajo de las fundaciones políticas extranjeras en España, al suponer estas una injerencia intolerable en la soberanía nacional[21]. Felipe González acabaría admitiendo que “era dinero para una causa noble”[22].
Un favor financiero que Felipe González le devolvería al capital industrial privado alemán y norteamericano con la desindustrialización española en 1983, pulsando el botón del inicio de la pobreza económica de España. Y así condenó a las siguientes generaciones a vivir peor que sus abuelos; un hito único en la larga historia de nuestra nación política.
[1] David de Jong / Bloomberg. (2018, 7 de mayo). The Nazi Shadow Behind the World’s Youngest Billionaires. TIME. https://time.com/5268155/flick-german-billionaires-nazi-past/.
[2] Bloomberg. (2018, 3 de mayo). La oscura historia detrás de los milmillonarios más jóvenes del mundo. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/economia/20180503/443203485570/millonarios-jovenes-mundo-nazis.html#:~:text=Flick%20fue%20liberado%20en%201950,expropiada%20a%20una%20familia%20judía.
[3] Gillies, P. (2010, 10 de septiembre). Freitod: Eberhard von Brauchitsch, ein Stück Bonner Republik. DIE WELT. https://www.welt.de/wirtschaft/article9539030/Eberhard-von-Brauchitsch-ein-Stueck-Bonner-Republik.html.
[4] Usi, E. (2005, 30 de septiembre). Flick: todo mundo tiene un precio. dw.com. https://www.dw.com/es/flick-todo-mundo-tiene-un-precio/a-1726262.
[5] Pulzer, P. (2000). El financiamiento político de Alemania. Revista Estudios Públicos, (77), 273–320.
[6] Redacción. (2006, 6 de octubre). Die Flick-Affäre: Ein Mann kaufte die Republik. DER SPIEGEL | Online-Nachrichten. https://www.spiegel.de/politik/deutschland/die-flick-affaere-ein-mann-kaufte-die-republik-a-441136.html.
[7] Grau, A. (2003, 5 de mayo). Gerade auf Lemo gesehen: Lemo Kapitel: Affären. Stiftung Haus der Geschichte der Bundesrepublik Deutschland. https://www.hdg.de/lemo/kapitel/geteiltes-deutschland-krisenmanagement/bundesrepublik-im-umbruch/affaeren.html.
[8] Piedrahita, M. (2017, 29 de julio). Memoria Histórica del Caso Flick. Diario Córdoba. https://www.diariocordoba.com/opinion/2017/07/29/memoria-historica-caso-flick-36595500.html.
[9] Pulzer, P. (2000). El financiamiento político de Alemania. Revista Estudios Públicos, (77), 273–320.
[10] Gillies, P. (2010, 10 de septiembre). Freitod: Eberhard von Brauchitsch, ein Stück Bonner Republik. DIE WELT. https://www.welt.de/wirtschaft/article9539030/Eberhard-von-Brauchitsch-ein-Stueck-Bonner-Republik.html.
[11] Díaz Güell, L. (2003). Periodismo y periodistas de investigación en España 1975-2000: contribución al cambio político, jurídico, económico y social. [Tesis doctoral]. Universidad Complutense de Madrid, pág. 31.
[12] Comas, J. (1984a, 26 de noviembre). El grupo Flick entregó ha Fundación Ebert, socialdemócrata, 127 millones de pesetas. El País. https://elpais.com/diario/1984/11/26/internacional/470271630_850215.html.
[13] Comas, J. (1984, 24 de diciembre). Guenter Max Paefgen. El País. https://elpais.com/diario/1984/12/24/ultima/472690804_850215.html
[14] Redacción. (1984, 7 de noviembre). El testimonio del ‘hombre de Flick’ ante el Parlamento alemán. El País. https://elpais.com/diario/1984/11/07/espana/468630022_850215.html.
[15] laSexta.com. (2018, 25 de enero). Así fue el ‘caso Flick’, el primer escándalo de corrupción de los socialistas que protagonizó Felipe González. LaSexta. https://www.lasexta.com/programas/donde-estabas-entonces/mejores-momentos/asi-fue-el-caso-flick-el-primer-escandalo-de-corrupcion-de-los-socialistas-que-protagonizo-felipe-gonzalez_201801255a6a53b60cf27229a99babd2.html.
[16] Barraycoa, J. (2014). Doble abdicación. Juan Carlos I: ¿el hacedor de la III República?. Estela Maris, Barcelona, pág. 90.
[17] Ídem.
[18] Ídem.
[19] Sans, G. (2006, 7 de octubre). «Ni de Flick ni de Flock». Diario ABC. https://www.abc.es/internacional/abci-flick-flock-200610070300-1423654638150_noticia.html?ref=https://www.abc.es/internacional/abci-flick-flock-200610070300-1423654638150_noticia.html.
[20] Barraycoa, J. (2014). Doble abdicación. Juan Carlos I: ¿el hacedor de la III República?. Estela Maris, Barcelona, pág. 85.
[21] Redacción. (1985, 1 de marzo). El Congreso acuerda que Felipe González no recibió dinero del consorcio Flick. El País. https://elpais.com/diario/1985/03/01/portada/478479603_850215.html.
[22] Cid, R. (2019, 27 de enero). Ni flick ni flock: Vox. elsaltodiario.com. https://www.elsaltodiario.com/alkimia/ni-flick-ni-flock-vox.