por Nacho García López-Camacho
Introducción.
La idea de la libertad es un elemento central en la teorización y la construcción de las ideologías políticas debido a su importancia no tan solo para el ser humano considerado individual o colectivamente, sino para las sociedades y las comunidades políticas. Para analizar este concepto desde el marxismo no podemos partir de una visión abstracta y/o idealista del mismo, sino desde una aproximación materialista y lo más científica posible. Es por esto que, si bien el objetivo de este trabajo es profundizar en la idea de libertad presente en el socialismo científico, primero es necesario concretar a qué nos referimos cuando hablamos de libertad. Este concepto, debido a su complejidad, debe ser analizado de forma multidimensional y pluridisciplinar para evitar la ambigüedad que suele caracterizar su definición, y a ello dedicaremos el primer punto de este trabajo. Posteriormente procederemos a realizar una crítica al concepto de libertad que subyace en el liberalismo clásico para posteriormente pasar al objeto central de esta investigación, el marxismo, con el fin de hacer una defensa del concepto de libertad que fundamenta el socialismo científico. Finalmente extraeremos unas breves conclusiones.
Como señalamos anteriormente, para contestar a la pregunta «¿Qué es la libertad?» necesitamos proporcionar no una, sino varias definiciones del concepto de libertad con el fin de agotar los matices diferenciadores del término. Utilizaremos las aproximaciones terminológicas de varios autores, pero teniendo en cuenta el objetivo de un análisis materialista del concepto, en especial la de Gustavo Bueno.
Según Bueno Martínez (1996) hay dos acepciones fundamentales del concepto de libertad que, si bien son distintos, operan en estrecha relación, a saber:
- Libertad negativa: La libertad, según esta acepción, es entendida como la ausencia de dependencia respecto a algo, es decir, inmunidad respecto a determinación alguna. La libertad sería un espacio en el que las leyes callan y que es libre de coacción. Esta acepción de libertad suele denominarse como «libertad de».
- Libertad positiva: Según esta acepción la libertad implica la capacidad o la potencia de hacer algo por sí mismo. Es decir, «aunque haya libertad negativa entendida como ausencia de trabas externas, si no hay una capacidad de acción propia, o si no existen rutas determinadas que seguir, no podría hablarse de «libertad positiva». Esta acepción de libertad suele denominarse como «libertad para».
Otros autores como Ernesto Castro (Bolson Ruzzarin, 2022) acuñan otras acepciones de libertad además de estas dos como:
- Libertad metafísica: Libertad como libre albedrío, como indeterminación, como elección entre dos bienes iguales. Una paradoja que ejemplifica esta definición es la del burro de Buridán, en la que «un asno, o un perro, que tiene exactamente la misma hambre y la misma sed, y hay que suponer también que sólo se mueve por los estímulos de hambre y sed, es decir, que no está influido por alguna rutina o norma que le inclinase, por ejemplo, a «comenzar por el agua»; en todo caso, si esta rutina estuviese actuando, habría que adscribirla al agua, en cuanto «envuelta» por esa norma o rutina; el asno, o el perro, no podrá en consecuencia decidirse o elegir entre el cubo de cebada y el cubo de agua puestos a su alcance, muriendo por tanto de hambre y de sed» Bueno Martínez. (1996).
- Libertad como autonomía: Libertad kantiana donde uno se da a si mismo sus propias normas y las sigue conforme un ideal regulativo.
- Libertad existencialista: Libertad absoluta metafísica, no como indeterminación sino como decisión acerca de todo lo que hacemos.
- Conciencia de la necesidad: Es la definición de libertad más materialista. Se reconoce una cierta dependencia de la tradición que inevitablemente se recupera a la hora de tomar decisiones, unas causas que nos condicionan. Es la propia de la libertad artística, que debe seguir ciertos patrones; uno no es libre de hacer cualquier cosa, sino que debe adaptarse a la resistencia de los materiales y a las necesidades del propio material, cargando además con un contexto específico.
En este trabajo nos ceñiremos a las dos acepciones de libertad que ofrece Gustavo Bueno por estar presentes en todos los usos de la palabra libertad señalados anteriormente y en muchos otros que se puedan añadir. Estas definiciones son complementarias y no contrarias, como señala Bueno Martínez (1996) «los dos «conceptos de libertad» que consideramos son sólo en rigor dos «momentos» de un mismo de libertad que se implican mutuamente, aunque de distinto modo. La libertad-para presupone, en general, la libertad- de, pero ésta no parece implicar una libertad-para concreta; y, sin embargo, sin una libertad-para difícilmente podría yo conocer que tengo libertad-de». Además, con el fin de realizar una aproximación materialista también recogeremos la definición de libertad como conciencia de la necesidad, ya utilizada por otros filósofos materialistas como Baruch Spinoza y que también recoge Bueno Martínez (1996) cuando señala que «en ningún caso la elección libre puede significar, en una filosofía materialista, elección acausal, es decir elección sin causas que nos determinen más hacia un lado que hacia otro. A las alternativas elegibles, no sólo al sujeto que elige, hay que asignar, por tanto, algún papel causal. Si no hubiese mayor determinación hacia un lado que hacia otro, que es la situación del asno de Buridán, no habría elección. Ni siquiera cuando lo que “elijo” son medios equifínales, es decir, medios distintos que conducen al mismo fin deseado».
- Crítica al concepto de libertad liberal.
El concepto de libertad que fundamentalmente esgrimía el liberalismo clásico era la libertad como no interferencia, es decir, libertad negativa. En las sociedades modernas esto se ha traducido, a raíz del intento de impedir la interferencia del Estado en la mayor medida posible, en las instituciones de la democracia representativa y en los sistemas de pesos y contrapesos, debido a que el liberalismo no se preocupa por los contenidos sustantivos de la libertad, sino solamente por los procedimientos mínimos que puedan garantizarla, es decir, que posee una concepción de la libertad fundamentalmente procedimental. Esto tiene como consecuencia la incapacidad para el liberalismo de observar la restricción o ausencia de libertad en planos psicológicos o ideológicos que excedan a la procedimentalidad de la no interferencia (Rojas de Galarreta, 2015).
El concepto de libertad clásico también ha sido criticado desde otras corrientes como el republicanismo al entender este que no es suficiente la consideración de la libertad a nivel individual, sino que la esfera pública es inseparable de la privada. Por lo tanto, según Rojas de Galarreta (2015), desde la latitud del republicanismo no es posible hablar de libertad si no existe autogobierno en la esfera de lo público. Además, desde esta corriente también se critica la concepción de la libertad como no interferencia a través del ejemplo del esclavo y el amo realizado por Philip Pettit. Según este autor, puede realizarse una dominación sin que haya necesariamente interferencia, siendo este el caso de la relación entre el esclavo y el amo: el esclavo sufre la dominación sin necesidad de que el amo interfiera directamente en las acciones o las decisiones de aquel. De la misma manera puede existir interferencia sin que haya dominación, como es el caso de una persona que permita a una institución una interferencia en sus actos a condición de que ésta cumpla con la promesa de promover sus intereses. (Rojas de Galarreta, 2015).
La concepción liberal de la libertad como no interferencia parte de la premisa errónea de que el individuo está situado fuera de cualquier contexto histórico y social, separando a este del medio en el que se desenvuelve y, a diferencia del análisis marxista, obviando las relaciones dialécticas entre el individuo, la historia y las formas de producción existentes en el capitalismo.
- Defensa del concepto de libertad marxista.
La idea de la libertad en Marx está atravesada por su teoría de la alienación socioeconómica producida por la división del trabajo y por la propiedad privada de los medios de producción propia del sistema de producción capitalista. A diferencia de la concepción clásica liberal de la libertad como individual y negativa, Marx reivindicó la libertad como colectiva y positiva, realizando una aproximación histórica para conceptualizarla. Para Marx, por tanto, la historia es un proceso dialéctico en el que se desarrolla la libertad (Walicki, 1988). A medida que ese proceso dialéctico avanza, las sociedades humanas se han liberado de la dominación de las condiciones naturales y de la necesidad física; a través del desarrollo de las fuerzas productivas realizado en el capitalismo el hombre ha aumentado su poder y control sobre la naturaleza y, en ese mismo proceso, se ha alienado reduciendo su control racional sobre la producción y su autoconsciencia.
Según Walicki (1988) libertad significa, para Marx, la formulación consciente por los hombres de las condiciones sociales de su existencia, es decir, la eliminación del poder impersonal de fuerzas sociales alienadas y materializadas. En consecuencia, la sociedad socialista sería una asociación de individuos que toman control de las condiciones del libre desarrollo y del movimiento de los individuos. Como señalábamos al principio la libertad marxista es positiva, entendida como la capacidad de los individuos para determinar su propio destino frente a la dominación ejercida por fuerzas impersonales tales como las de la naturaleza y las de las fuerzas sociales alienadas. Esta libertad, por tanto, es inseparable de la racionalidad y se opone diametralmente a la irracionalidad del azar propia, según Marx, de la lógica del capitalismo y de los mecanismos del mercado (Walicki, 1988). Marx no rechaza la libertad alcanzada respecto de la naturaleza proporcionada por el capitalismo, pero sí señala la dominación por parte de las relaciones sociales generadas en ese proceso de emancipación parcial.
Según Bello Reguera (s/f) para alcanzar la libertad es necesario en primer lugar el tomar conciencia de lo que el hombre es y del entorno que le rodea para, en segundo lugar, organizar socialmente sus fuerzas intelectuales y físicas. Para Marx el hombre es un ser social en continua relación con la naturaleza, con los demás y consigo mismo. Además, la relación que éste establece con la naturaleza es fundamentalmente de dominación, puesto que el hombre la modifica mediante el trabajo con el fin de satisfacer sus necesidades. De esta premisa surge la principal contradicción en las sociedades capitalistas: el trabajo ya no responde al fin explicitado anteriormente, ya que deja de ser un medio para satisfacer las necesidades propias para convertirse en un medio para satisfacer las necesidades del mercado y del capitalista. Esto convierte al trabajo en una actividad profundamente alienante, puesto que sus frutos son arrebatados de aquel que los produce.
Efectivamente podemos hablar de un cierto determinismo en el concepto de libertad marxista puesto que ésta está circunscrita, en primer lugar, a las propias necesidades del hombre y, en segundo lugar, a la lógica económica característica de unos procesos productivos determinados. De ahí la siguiente frase de Marx en el capital: «Como el salvaje lucha con la naturaleza en orden a satisfacer todas sus necesidades, a cobijarse, a reproducirse; así el hombre civilizado ha de continuar (la lucha) en todas las formas de sociedad, bajo todas las formas posibles de producción». A pesar de esto, no se puede hablar de un determinismo absoluto en el pensamiento de Marx. En palabras de Bello Reguera «(La perspectiva de Marx) tiende hacia la libertad, pero teniendo en cuenta que la base de una libertad real es el ámbito de la necesidad, y que el dominio de la necesidad no debe ser el de un sistema de producción capitalista».
Por lo tanto, si bien la libertad es posible en el pensamiento marxista, es una libertad limitada puesto que seremos siempre incapaces de emanciparnos del todo de las necesidades de nuestro metabolismo (Popper). A diferencia del liberalismo (cuyo concepto de libertad es fundamentalmente negativa, es decir, entendida como no interferencia) que defiende la libertad formal entendida como igualdad y libertad ante la ley, el marxismo defiende la libertad real entendida de un modo positivo (como capacidad para hacer algo por sí mismo) y aspira a que el hombre sea de algún modo libre, pero de una manera efectiva. Para Marx la forma de alcanzar la emancipación del hombre es el socialismo entendido como un período en el que somos ampliamente libres de las fuerzas irracionales que ahora determinan nuestra vida y en el que la razón humana puede controlar los problemas del hombre (Popper, 1972).
Por una parte, Marx concibe la libertad como «ser libre de» las fuerzas de opresión; por otra, el hombre, una vez liberado de las fuerzas de explotación, ya no es esclavo, sino más bien dueño de su entorno social.
Citas literales (Bello Reguera):La propuesta de Marx de eliminar la explotación, la opresión y abolir la estratificación en clases de la sociedad surge de esa determinada concepción de la libertad. La libertad del individuo está limitada por la de los otros individuos y por el entorno social en el que se desarrolla. En palabras de Popper (1972) «Libertad ilimitada significa que un hombre fuerte es libre de intimidar al débil y de robarle su libertad. Por esto exigimos que el Estado debe limitar la libertad a cierto dominio, de tal modo que la libertad de cada uno esté protegida por la ley». De estas palabras se extrae uno de los fundamentos de la libertad marxista: el reconocimiento de la libertad del otro funda, al mismo tiempo mi propia libertad.
Según Bello Reguera (s/f) los puntos centrales enfocados por Marx se resumen en dos aspectos claves: la limitación, tanto en lo material como en lo social, y el dinamismo que representa la libertad original. Estos elementos se manifiestan en la vida cotidiana como la liberación de la opresión y la necesidad de la intervención gubernamental cuando lo material se convierte en un obstáculo para la libertad. Así, se plantea la idea de reemplazar la libertad económica ilimitada con una intervención planificada del Estado, abandonando la dinámica del capitalismo desenfrenado. Además, se subraya que el reconocimiento de la libertad ajena no solo respalda la propia libertad, sino también el principio de igualdad. Para lograr una libertad efectiva, se postula que la igualdad de oportunidades requiere ciertas limitaciones en las libertades individuales.
En la perspectiva de Marx, el socialismo científico representa un modelo de sociedad sin explotación, donde se experimenta una libertad genuina y efectiva. No se trata simplemente de una libertad formal en un entorno opresivo, sino de una libertad adaptable y conectada con el sentido histórico actual, ofreciendo la apertura y posibilidad de transformación hacia nuevas realidades.
- Conclusiones.
El análisis detallado sobre la concepción de libertad en el liberalismo y el socialismo, a través de la crítica y la defensa desarrollada en este ensayo, revela una dicotomía fundamental entre dos enfoques filosóficos y políticos opuestos. En el trasfondo de esta discusión se sitúa la idea misma de libertad, entendida desde perspectivas divergentes: la libertad negativa y procedimental del liberalismo clásico y la libertad positiva y colectiva del marxismo.
El liberalismo, arraigado en la noción de libertad como no interferencia, ha sido cuestionado por su limitada consideración de la libertad, centrada en evitar la intervención estatal y garantizar procedimientos mínimos para salvaguardarla. Sin embargo, esta visión se enfrenta a críticas desde corrientes como el republicanismo, que enfatiza la importancia del autogobierno en la esfera pública para la consecución de la verdadera libertad. La crítica del ejemplo del esclavo y el amo evidencia la posibilidad de dominación sin interferencia directa, mostrando las limitaciones de la libertad concebida únicamente como no interferencia.
En contraposición, el marxismo propone una concepción más amplia y profunda de la libertad. Marx aborda la libertad como un fenómeno colectivo y positivo, ligado a la superación de la alienación socioeconómica provocada por la estructura capitalista. La libertad, vista como la capacidad de los individuos para determinar su propio destino, se vincula estrechamente al desarrollo histórico y dialéctico de la sociedad. Se plantea una visión dinámica de la libertad, que busca emancipar al individuo de las fuerzas opresoras y alienadas, permitiendo una mayor racionalidad en el control de las condiciones sociales de existencia.
Aunque en el marxismo se reconoce una limitación de la libertad por las necesidades materiales y la lógica económica inherentes a los procesos productivos, se aspira a una libertad real y efectiva. La sociedad socialista se presenta como el horizonte donde la emancipación del hombre de las fuerzas irracionales que condicionan su vida se vuelve posible. Se busca la transformación del orden económico y social para que los individuos sean dueños de su entorno, alejándose de la opresión y la explotación característica del sistema capitalista.
En última instancia, la discusión sobre la libertad en ambos sistemas filosóficos y políticos conlleva una reflexión profunda sobre la esencia misma de la libertad humana.
Mientras que el liberalismo aboga por una libertad formal, centrada en la no interferencia y la igualdad ante la ley, el marxismo aspira a una libertad real, efectiva y colectiva, que supere las limitaciones impuestas por las estructuras de dominación socioeconómica.
Esta confrontación de ideas plantea un desafío crucial para la comprensión y la búsqueda de la libertad en las sociedades contemporáneas. Las reflexiones expuestas en este ensayo invitan a considerar no solo las dimensiones procedimentales de la libertad, sino también sus fundamentos estructurales y su alcance colectivo, en aras de promover una libertad genuina que trascienda las limitaciones impuestas por las fuerzas alienadas y permita el pleno desarrollo humano en todas sus dimensiones.
Bibliografía.
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Antón Mellón, J. y Torrens, X. (Eds.). (2020). Ideologías y movimientos políticos contemporáneos (4ª ed.). Madrid, Tecnos.
Bello Reguera, E. (s/f). Una aproximación al concepto de libertad en Marx.
Digitum.um.es.
Bolson Ruzzarin, D. (2022, 6 de octubre). ¿Qué es la libertad?: Diego Ruzzarin, Nahuel Michalski y Ernesto Castro. YouTube. https://youtu.be/3uOAjB_R0Ic?si=1UPqrEjkFKUy72sh
Bueno Martínez, G. (1996). El sentido de la vida (pp. 237-336). Oviedo: Pentalfa Ediciones.
Popper, K. R. (1972). The Poverty of Historicism. Routledge. London.
Rojas De Galarreta, F. (2015). El concepto de libertad en el liberalismo y republicanismo. Un análisis desde y más allá de la teoría crítica.
Walicki, A. (1988). Karl Marx como filósofo de la libertad. Critical Review, A Journal of Books and Ideas, 2(4).